Te abrazo, a la distancia, entre recuerdos, revuelcos y sueños.
Entre nostalgias y deseos.
Te beso. Recorro tus ojos, tu mar entero, tu universo.
Una caricia, un abrazo, tu mano en mi pecho.
Mi esencia se desborda y traspasa
paredes,
calles,
ríos
y montañas.
Tu boca, tan cerca de la mía, pero tan lejana.
Tu alma, que no me pertenece,
pero me desarma.
Y junto con la tuya
levantan vuelo, abren sus alas,
y se funden,
en un universo sin palabras,
sin conductas,
sin corduras.
En un universo pleno, eterno, confuso, gigante y en calma.